156. patriarca

And my life is set around you now
Tangled up the same
And I'll be the one who calls your name


Se cumple un mes del fallecimiento de mi abuelo, a quien conocí más bien hacia el final de su vida.

Hay algo inquietante en llegar tarde a una vida. Uno recoge gestos, fragmentos, silencios, como si todo lo esencial ya hubiera ocurrido en otro tiempo, en otra versión de ese mismo ser. Y entonces la pregunta aparece, inevitable, sin una respuesta que alcance: ¿quién es aquel que tengo frente a mí? ¿Es el mismo que fue, o apenas una sombra detenida en el cuerpo que permanece? ¿Quién es ese hombre que mira un punto fijo desde su silla de ruedas, como si allí persistiera algo que nosotros ya no vemos?

Me pregunto también quién fue antes de ese silencio. Qué hizo con todo lo que vivió. En qué momento eligió guardarlo.

Desde entonces, no dejo de pensar en ese borde extraño donde todo parece terminar. En ese instante en que ya no hay más nada (o en el que creemos que ya no lo hay). Y dudo. Dudo de la naturaleza del vacío. Si el vacío es realmente vacío, o si somos nosotros quienes hemos perdido la forma de mirar lo que todavía permanece.

Tal vez el vacío no sea una ausencia, sino una incapacidad nuestra. Una ceguera lenta, adquirida.

Y en medio de esa sospecha, me incomoda otra, más cercana: qué es vivir.
Y si no estaré, sin darme cuenta, llegando tarde también a mi propia vida.

Abuelo, te pregunto: ¿somos parecidos?
¿Viste algo en mí que yo no?

D.