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154. océanos

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Let me walk upon the waters Wherever You would call me Elvis se acuesta a mis pies y permanece ahí mucho tiempo. Anoche Julio se recostó a mi lado y, después de semanas, por fin se dejó descansar. Hacía mucho que no tocaba sus mejillas con suavidad, que no me detenía a mirar las curvaturas del rostro, la forma de sus párpados cerrados, las delicadas pestañas.  Ahora estoy sola frente a la computadora y escribo esto. Mi corazón siempre fue un quilombo. No, siempre no. Hubo momentos de certeza, momentos en los que creí que iba a permanecer en un lugar (porque alguien también puede ser un lugar) hasta el final de mis días. Hubo promesas hermosas, juramentos de amor que pensé capaces de sobrevivirme. Pero lo único que terminé comprobando fue cuánto puede lastimarte un hombre. Qué puta triste, pienso. Y aun así los nombres vuelven. Las escenas. Heridas profundas hechas en nombre del amor, de la verdad o de una supuesta libertad. Mi cuerpo como un campo de batallas jamás declaradas p...

153. reel

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Painted windows there for me Painted windows so I can see Nada sale de mis manos. Leí hace poco que estamos demasiado tristes porque las personas nacimos para crear y, sin embargo, nos pasamos la vida consumiendo. Julio me cuenta todos los días noticias que ve acerca de Medio Oriente. O mejor dicho: de reels. Videos breves que producen una especie de pseudoinformación sin peso ni fuente, una corriente continua de imágenes que se deslizan sin dejar marca. Reel. Tras reel. Tras reel. Las horas se van así. Y cuando levantamos la cabeza, no hicimos nada. Quiero escribir, pero no puedo pensar. Quiero dibujar, pero no imagino. Quiero leer, pero nada me atraviesa. Nada sale de mis manos. D.

152. goteo

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She’s got a smile that it seems to me reminds me of childhood memories, where everything was as fresh as the bright blue sky Le dije a mamá que estaba de mal humor, que ese día no era buena compañía. Mamá insistió en que me quedara, que no pasaba nada. Pero yo me sentía corrida de mi propio cuerpo, como si estuviera apenas al costado de mí misma. Angustiada en el rumoreo constante de mis pensamientos, en ese ruido bajo que no se apaga nunca. —No, ma. Vengo otro día. No te preocupes. Estar preocupado (real y contundentemente preocupado) es como estar poseído. Una segunda voz empieza a rondar la mente, te empuja hacia el futuro, hacia muchos futuros posibles donde la catástrofe siempre cae sobre tus hombros. Esa voz toma el cuerpo, lo drena. Te deja cansada antes de hacer nada. Te ata a la cama. La preocupación nos consume desde adentro, sin estridencias, como un goteo tortuoso que corroe lento, insistente, hasta debilitar la estructura entera. No sé rendir el corazón. No sé apagar m...

151. apple

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Sobre todo, ámense los unos a los otros profundamente, porque el amor cubre muchísimos pecados. We knew each other to the core, with a lucidity granted only by the abyss. We were mirror and wound, a reflection that recognizes itself and recoils in disgust. Today, at a distance, we pray to the same God with the secret certainty of being each other’s evil. We pray with trembling lips, begging for peace and for distance, while fear bows our heads. We pray with the twisted faith of the guilty. Each morning we kneel, and God, impassive, devours our heart like an apple, tearing into it from the center, gnawing it slowly, with deliberate cruelty. D.

150. veintiseis

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 The desert, when the sun comes up... I couldn't tell where heaven stopped and the Earth began. Recibo un nuevo año. No hice ninguna lista de metas o propósitos. Lo único que tengo en mi mente son deseos. Los últimos dos meses de 2025 fueron una paliza, una de esas que no dejan moretones visibles pero sí una fatiga honda, persistente. Vinicio, por momentos, muestra resentimiento hacia mí. No siempre lo dice, pero se filtra. Aun así, los dos estamos intentando algo difícil: tenernos paciencia, tratarnos con una compasión que no siempre sabemos ejercer Compasión.  La psicóloga me dijo que el único camino es perdonar. Fue la primera vez que me dió una instrucción. Pero perdonar, todavía no puedo perdonar. La palabra me queda grande.  Creo firmemente que sanaría todo en mi si pueda perdonar a Robinson, pero no puedo.  Jamás.  Tampoco puedo perdonar a Juan. Esa carta de mierda, tu asquerosa manipulación.  Recorda que el enojo a mi me dura poco tiempo .  Mi ...

149. papá

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pero una palabra tuya bastará para sanarme Revisando mi Drive, encontré lo siguiente, que le escribí a mi padre en el 2021. Lo pego intacto:  Miro la hora una vez más, son las 5 am.  Papá, sé que a esta hora ya estás despierto. Es más, conociéndote es probable que te hayas levantado cerca de las 4 y corrieras las sábanas con cuidado para no despertar a tu esposa (y no se despierta porque siempre fuiste un hombre silencioso hasta con tu cuerpo). Sé que esquivaste los muebles y los marcos de las puertas sin problema, de forma automática hasta llegar a la cocina, porque viviste en ese departamento en Belgrano el tiempo que llevo con vida y lo conoces a la perfección. Te hiciste un mate y te sentaste en la mesa del living con la persiana medio levantada. Las cortinas blancas dejaban entrar la luz azul de la mañana que ilumina tus manos, esas manos grandes y cuadradas, con alguna uña chamuscada por haberse impactado contra la aspereza de una máquina. Esas manos que trabajaron tanto...

148. súplica

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Vieja soledad, hoy me iré de ti buscando la luz de un amanecer Cuando llegue el alba viviré, viviré Suelto un hilo y lo tenso hacia el futuro. Pido: que mi perro esté bien, que su cuerpo encuentre tregua, que el dolor no haga nido. Que él me quiera como acto, elección y permanencia. Que mi padre aprenda, aunque el saber le llegue tarde. Que mi madre sueñe, no para escapar, sino con la realidad que aún resiste y se deja tocar. D.

147. cocina

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I sit and daydream, I've got daydreams galore Why try to change me now? Estoy limpiando la cocina como si todo fuera a estar bien. Como si las cosas con Julio fueran a mejorar y la casa de una vez se vuelva hogar. Vacié las alacenas, las estanterías, tiré cosas viejas y sucias, lavé todas las ollas para cambiarlas de lugar. Limpio con una fe casi ridícula. Hoy al menos comí. Más que otros días. Dos veces. También bebí, por eso no intenté dormirme temprano. No me excedí, me cuidé: agua, comida, pausas. El cuerpo sigue siendo un territorio que intento no abandonar del todo. Pero sí me excedí en las horas despierta. En quedarme. En no querer cerrar los ojos. Me levanté tarde y fui a ver a mamá. Pasé unas horas con ella, hablé con ella y le conté mis penas. Necesito a mamá, pienso constantemente. Julio se fue a Mar del Plata. Podría haber ido con él, pero ni siquiera intenté buscar a alguien que cuide a Elvis. Mira, no hay nadie que lo cuide, me voy a tener que quedar Vini, vos and...

146. furia

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In disguises no one knows Hides the face Lies the snake And the sun in my disgrace Qué cansada que estoy. Estas últimas semanas me hicieron mierda. Me cuesta horrores mantenerme en algún eje. El cuello, el aborto, el pelotudo de Juan con su carta de mierda, el imbécil de Mauricio que no sabe ni mentir. Una mentira bien dicha te pido, loco. Ni para eso te da la cabeza. Eso me da más bronca todavía: si me querés quemar, quemame bien. Indigno. Estoy harta. No quiero ver la cara de ninguno de los amigos de Julio. Pienso en ellos y sólo veo ojos que me miran, que me miden, que me juzgan. Como si una paranoia creciera adentro mío y se alimentara sola. Insisto: estoy harta. Quiero hundirme en la cama y desaparecer. O que desaparezcan ellos, mejor. Llamame loca, Julio. Qué me importa a esta altura, si estoy tan pasada de estrés que no puedo ni dormir. Dos años bancandome tus burlas y ahora esto. Acá me tenes loca si tanto lo querías. ¿Para qué mierda tuve que conocer a tus amistades de mierda?...

145. chat

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Ya no soy tan bueno como un día prometí y el insomnio pregunta cuánto puedo seguir. Quería sentarme a escribir cuando Julio se quedara dormido. Me cuesta concentrarme con él dando vueltas por la casa, incluso cuando no me molesta. Me obligué a dormir con pastillas. Últimamente no puedo dormirme sin medicación, ni atravesar el día sin ella. El dolor es demasiado. Caí rendida pasada la medianoche. Desperté cuando Julio vino a acostarse, cerca de las cinco. Afuera una tormenta empezaba a estallar y Elvis, inquieto, jadeaba y apoyaba las patas sobre nuestro pecho, como si pudiéramos negociar con la lluvia. Fue una buena excusa para levantarme, dejar que Julio durmiera. Total, mi sueño es un desastre. Llevo días durmiento a cualquier hora, incluso de manera entrecortada. Elvis se calmó apenas pudo esconderse bajo el escritorio, en ese pequeño territorio entre mis piernas y la pared. Cuando me senté en el ordenador, me sorprendió ver WhatsApp abierto. Me confundió: ¿lo dejé así? Puede ser, h...