154. océanos
Let me walk upon the waters Wherever You would call me Elvis se acuesta a mis pies y permanece ahí mucho tiempo. Anoche Julio se recostó a mi lado y, después de semanas, por fin se dejó descansar. Hacía mucho que no tocaba sus mejillas con suavidad, que no me detenía a mirar las curvaturas del rostro, la forma de sus párpados cerrados, las delicadas pestañas. Ahora estoy sola frente a la computadora y escribo esto. Mi corazón siempre fue un quilombo. No, siempre no. Hubo momentos de certeza, momentos en los que creí que iba a permanecer en un lugar (porque alguien también puede ser un lugar) hasta el final de mis días. Hubo promesas hermosas, juramentos de amor que pensé capaces de sobrevivirme. Pero lo único que terminé comprobando fue cuánto puede lastimarte un hombre. Qué puta triste, pienso. Y aun así los nombres vuelven. Las escenas. Heridas profundas hechas en nombre del amor, de la verdad o de una supuesta libertad. Mi cuerpo como un campo de batallas jamás declaradas p...