159. santo
Tell the blood to flow in my skin
And not above
Cuando me descubro imaginándolo en esas escenas absurdas, me digo que sólo Dios tiene poder.
Le dije a mamá que el sábado la voy a llevar a la iglesia de San Judas. Hace mucho que yo tampoco voy. Si alguien me hubiera dicho que a los treinta iba a ocupar parte de mi tiempo en iglesias y misas, me habría parecido, cuanto menos, ridículo. Pero a algo tengo que abrazarme cuando mis propios brazos no me alcanzan. Nadie muere ateo. Yo cierro los ojos y les pido a todos los santos que nos cuiden.
Pronto termina el cuatrimestre. Estoy cargada de cosas y cada día me exige un esfuerzo considerable levantarme a estudiar. Me siento muy cansada, desanimada. Aun así hago algunos resúmenes, me presento a rendir, me organizo. Pero sí: quiero que el cuatrimestre termine de una vez.
No paro de repetirme que necesito un cambio. Estoy pensando en volver a cursar Mundos Antiguos aunque ya la haya aprobado. Me hizo bien. Me interesaba. ¿Qué importa si no me recibo ya, ahora, pronto? Con tanta muerte alrededor me estoy replanteando muchas cosas, aunque todavía las tenga dispersas.
No sé de dónde voy a sacar el amor que necesito.
Ojalá los santos supieran abrazar.
D.
