161. jaja
No le prestes lengua al pensamiento,
ni lo pongas por obra si es impropio.
Al principio se me había clavado la idea de bajar un poco de peso. Ahora siento que mi cuerpo es un campo de batalla.
El espejo me devuelve la mirada de un perro rabioso.
Me di cuenta de que no me gusta la persona que soy cuando estoy con Julio. A su lado sólo reverberan mis partes más desagradables. Palabras, respuestas, comentarios que jamás le diría a otra persona vuelven hacia él con una violencia que apenas reconozco. Como si estuviera siempre a la defensiva.
No. Estoy siempre a la defensiva porque mi cuerpo aprendió que cualquier pausa puede convertirse en un ataque.
Julio hace chistes con abrirme la concha con un espéculo para ver si no está llena de leche porque le dije que iba a salir con un amigo.
Julio hace chistes sobre cagarme a palos.
Julio diría que esto es una exageración. Todo es una exageración porque siento demasiado, porque me tomo todo de manera personal. Que no entiendo los chistes.
Pero no es un chiste que me diga que soy una experta chupando pija cuando yo le estaba hablando de algo que no tenía absolutamente nada que ver con el sexo. Y eso es mínimo. ¿Qué te pasa a vos con lo sexual? me pregunta.
Nada.
A mí no me pasa nada.
Animal. ¿A vos qué te pasa? ¿Por qué me decís esas cosas? ¿A quién se las decís? No hay un tercero, no hay espectador. Somos vos y yo, sos vos conmigo que te dije tantas veces que no me gusta cómo me tratas.
Boludita taradita pelotudita ay sos especial ella que le cuesta es una rara una especial —es que sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer sos mujer.
Sos...
Qué cosa horrible que sos. Y qué cosa horrible me estoy volviendo a tu lado.
Y ni así te gusto.
D.
