169. unicornio
No extrañé a Vini durante estas semanas en las que no estuvo. Sé que, cuando vuelva, voy a abrazarlo fuerte y a llenarle la cara de besos. Pero no lo extrañé realmente.
Estuve enferma y cuidé de mí. Me recuperé y continué con la cursada: tomé apuntes, hice los trabajos. Cuidé de Elvis. Paseamos mucho. También dormimos. Pasé tiempo con mis amigas. Dejé de hablar con mis amigos.
Por las noches escuché a Jeff Buckley y escribí. Encontré las cosas que había escrito cuando tenía veinte años, cuando todavía creía en la fantasía, y volví a abrir ese mundo.
Me teñí el pelo un domingo y me hice un tatuaje nuevo un lunes. Podría haber salido más de casa, pero preferí acunarme en el silencio que me fue regalado durante unos días. Podría haber escrito más, pero quería ver películas, jugar en la compu y sentirme joven de nuevo.
No extrañé a Vi, pero espero que vuelva, se acueste a mi lado y me diga preciosa.
D.
