178. silencio
Mamá está enferma desde hace varios días y está un poco agresiva. Hace rato que mi hermano y yo sabemos que no puede estar sola, pero recién ahora la idea de un geriátrico empieza a tomar forma. Esta semana tengo mucho por hacer, pero, por lo menos, el fin de semana tengo que encontrar la manera de ir a ver a mamá y limpiarle la casa.
No me gusta ir. Me pone triste. Ese departamento tan pequeño donde está ella es la prueba de todo lo que hicimos para el orto, de todas las cosas que podrían haber salido mejor.
En mis fantasías más locas, a los veinte años, imaginaba que me iba muy bien, que le compraba un lugar a mamá y vivíamos juntas. Ella siempre dijo que su sueño era tener una casa. Hace años que dejó de decirlo y yo dejé de soñar.
Clarice Lispector escribió: «El terrible deber es llegar hasta el final. Y sin depender de nadie. Vivir uno mismo». Me pregunto si ella habrá sabido hacerlo. Creo que sí, por la naturaleza su carácter.
A veces me olvido de que mamá ya está grande. Pero ya no peleo con ella, aunque muchas veces quisiera contestarle las cosas que me dice. Siento que hago mal.
Llevo varios días sin hablar con Flor. También evado los mensajes de Alex. No creo ser una buena persona.
No leo mis entradas antiguas. Pienso que son un testimonio.
D.
