173. Elías
Otro día en que no me voy a levantar con el cuerpo Olivia Wilde.
Pero lloré todo el día y, cuando Elías le pidió a Dios que le arrebatara la vida, Dios hizo bajar a un ángel con un plato de comida y lo mandó a descansar.
Entonces, a las cuatro de la mañana, me comí el almuerzo que había dejado tirado cuando discutí con Julio al mediodía.
También me tomé dos clonazepam. Espero dormir varias horas. Lo lamento por Elvis, que va a perder su paseo de la mañana. O tal vez no. Puede que Guillermo lo saque.
Julio no entiende que estoy asfixiada. Que necesito descansar. Que necesito silencio.
Con él nunca hay silencio.
Pero decirle algo es catastrófico: solo ve en mí quejas, caprichos y problemas. No-se-te-puede-decir-nada. Me encojo cada vez más, ocupo menos espacio en casa, me hago pequeña.
Hoy pensé en morir.
Ahora estoy recostada en mi cama, esperando que llegue el sueño.
Necesito irme para siempre. Quisera volverme espuma de mar.
D.
