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76. nómada

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ah, recuerda que mi vida es un soplo de viento y que mis ojos no volverán a ver el bien.  Últimas horas del año, estuve varios días circundando la idea de si establecer metas o no, si comprarme otro cuaderno y sobre escribir acá. Los pensamientos vienen pero no permanecen.  Anoche lloré, el nuevo año no me trae promesas diferentes (recuerdo cuando en mi adolescencia esa emoción por las nuevas esperanzas me impulsaba).  Es difícil estar bien cuando no tenés hogar. Paso tiempo en lo de Vi pero no es mi casa, tampoco quiero que lo sea, no estoy lista para algo así. Pero mis padres tampoco son hogar y es imposible vivir sola en este país. No me siento muy bien al respecto, el no tener suelo me aflige el espíritu.  Por eso no sé bien en qué metas pensar. Sigo yendo al trabajo y lo estoy manteniendo, voy a volver a estudiar, cada tanto algún chequeo médico. La vida es esto, no creo que cambie mucho. Supongo que está bien, tampoco sabría que hacer de tener más.  Aunque...

75. adicciones

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prefiero una noche entera en vela a tener el alma en vilo.  Escribo para calmar la cabeza. Siempre es eso: escribir para calmar la cabeza. Pero no se detiene. Un pensamiento se enrosca en otro, y después otro, y no puedo tirarme a dormir, ni siquiera sabiendo que en unas horas tengo que trabajar, que me vendría bien el descanso, que el cuerpo lo pide. Pero no, no puedo. Me veo desde afuera, con el rostro desencajado, alterada, con ese gesto que solo reconozco cuando ya está en el espejo. Y lo veo a él, a Vi, también exaltado, también a la defensiva. Por mi culpa. No siento que me esté castigando, pero ya viví esto antes. Debe ser mi forma de estar en el mundo. Siento que soy caos en su mente, que lo arrastro, y percibo su malestar, ese cansancio silencioso, ese hartazgo profundo que no dice nada pero ocupa todo el aire. Anoche pregunté: “¿Nos separamos?”. No pasó, no quiero que pase, pero tampoco puedo seguir llorando así, con esa frecuencia, con esa intensidad. Admito que lloro m...

74. café

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Should I kill myself or should I have a cup of coffe?   Debe ser que estoy más grande, o más consciente. O tal vez solo aprendí a mirar. La situación del país comienza a molestarme. No por lo inmediato (los precios, el transporte, el miedo), sino como una sombra proyectada en mi futuro. Considero a la Argentina como quien considera una herencia. Temo por la vejez de mis viejos, por la soledad que arrastra volverse adulta. Me veo en mi madre. Y a ella la veo en las mujeres solas que caminan por la calle como si ya no esperaran nada. No quiero que mis decisiones se transformen en condenas, no quiero repetir los pasos de nadie sin haberlos elegido. Y, sin embargo, mantengo cierto optimismo. O mejor dicho: lo he cultivado, como una planta que crece en tierra árida. Estuve muy triste los últimos meses. Tal vez los últimos años. Me sorprende no pensar cada día en la muerte. Me sorprende haber dejado de sumergirme en ella como quien se hunde con resignación en una bañera...

73. comienzo

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Quiéreme un rato más ¿No ves que el sol aún brilla en la ciudad? Mañana es el primer día, estoy nerviosa, pero no tanto como en otras ocaciones. Hice esto muchas veces (por ahí ese sea el tema). Muchos cambios abruptos en todo este año, es como si estuviera parada en una baldosa que no termina de encastrarse en el piso. Necesito algo de estabilidad que ordene. Y además, necesito volver a tener sueños y proyectos, desear cosas.  Me cuesta encontrar la felicidad en cada día pero hago un esfuerzo, lo juro. Cada vez que Robinson o Leonardo se me cruzan por la mente, cada vez que pienso en mamá, en Turmalina, en el Rossi, en papá, en mi hermano, en el secundario, en Accenture. Cada vez que pienso en todo esto hago un esfuerzo, tengo el pecho oprimido pero me levanto de la cama cada día. Un pie, el otro, mover el cuerpo, agua, recordar que estoy viva, que todavía puedo sentir algo.  Cada vez que tengo sexo con Vi me aferro a su espalda como si soltarlo significara caerme al abismo p...

72. royal

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En esta ciudad que no te gusta Donde has pasado tantos días Que te repugna hasta contarlos ¡Miedo a cuanto no reconoces! ¡Miedo de todo lo que has visto! Un cigarrillo, dos copas de vino, un trago de agua. Cuántos días cargados de ansiedades vivo hace tanto tiempo. Tuve otro golpe de suerte, conseguí el trabajo, a ver si me calmo un poco. No soy muy amable conmigo, es que estoy llena de miedo. Fui caminando un traspié tras otro, no sé vivir de otra manera. Pero últimamente soy más consciente de cómo se pasan los años. No soy tan joven, no soy tan bella, no soy tan brillante. Demasiados golpes, abusos, sustancias, cirugías, medicaciónes, qué se yo. Por lo menos tengo mis manos y la mente me maquina aunque no sea en toda su capacidad. Todavía puedo, no tendré todo lo que quiero pero tendré algo.  No tuve un hijo ni los juegos en el patio, ni a la gata en mi hombro o al hombre que amé. No terminé la carrera ni tuve el prestigio, o el trabajo bien pago.  Pero hoy amo de nuevo y él...

71. (sin) rumbo

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Nothing you can take from me was ever worth keeping Después de escuchar el resultado de las elecciones salí sola. Quería ver gente. Escuchar bocinazos. El himno sonaba desde los balcones como un eco lejano del mundial. Como un residuo de lo que fuimos. Una alegría reciclada. Por primera vez me generó algo la política de este país. Preocupación, inquietud... pero algo. Hasta entonces, solo había vivido al margen. Aunque eso también es una decisión política. Volví a jugar a los Sims 1, como si fuera el 2004. Clickeo objetos, construyo casas, hago que duerman, que coman. Me fascina la posibilidad de ese mundo mínimo. No tuve noticias de Farmacity. Tampoco de ningún otro lugar. Mañana voy a mandar un mail. También voy a salir a dejar currículums, como si la voluntad bastara para torcer el curso de algo. Me molesta estar así. Me arrepiento de muchas cosas. Sé que no tiene sentido, pero igual me veo en otras versiones de mí, más valientes, menos impulsivas. Imagino decisiones mejores. Y m...

70. round two

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 yo no sé si tenga amor la eternidad Debret se puso genuinamente triste cuando pasó un mes y le comenté que no me habían llamado del Ateneo. No sé si se habrá sentido un poco responsable por haberme hablado con tanta convicción sobre cómo iba a ser todo cuando me contrataran. En ese momento incluso llegué a imaginarme durmiendo en su casa alguna que otra noche cuando me tocara trabajar hasta tarde. Pienso en él y en esa vida a veces.  Me hice el preocupacional para Farmacity y ahora estoy en la incertidumbre del si me van a contactar o no. Decidí que si mañana no tengo noticias, el lunes salgo a buscar trabajo en gastronomía, por Recoleta, cerca de Vi.  Quiero tenerlo cerca, darme ese bello placer si el resto del día debo estar fuera de mis propios deseos. Se me está acabando el dinero y también estoy algo fatigada del discurrir de los pensamientos.  Se supone que la felicidad está en uno mismo. Y que si eso es cierto, entonces cualquier circunstancia debería volvers...

69. seguir

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Revolviendo, ordenando libros viejos Que leí, pero olvidé Hace quince días que estoy en lo de Vinicio. No me resulta incómodo. Al contrario, me siento contenida. Pero igual decidí volver esta semana a casa, tomar un poco de distancia. Me incomoda pensar que puedo estar agobiando, aunque no sé si a él realmente le molesta mi presencia. Salvo cuando discutimos. Entonces todo se vuelve denso, cargado, como si el aire del departamento se volviera cemento. Desde que renuncié a Entelequia me desorganicé bastante. Hice algunos esfuerzos para sostener el ritmo de los días, pero fue más simbólico que real. El martes tengo el preocupacional para Farmacity. Sería irónico que me contraten ahí, después de todos los años que Patricia se negó a darme una mano. “ Hay que levantar peso” , me dijo una vez. Como si no me hubiera destrozado la espalda en gastronomía. Pero necesito el trabajo. Así que cruzo los dedos. Tal vez, si me sale, hasta le cuente a papá. Con tiempo. Con cuidado. Quiero volver a se...

68. voces

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yo sé que hay un torrente dando vueltas por tu mente Es el lunes menos lunes del mundo. Tenía otros planes, una lista ordenada de tareas para sostener el día, pero no dormí ni un minuto y ahora soy apenas una sombra que camina. Al menos logré pasar la entrevista para mañana. Aunque no sé por qué sigo fingiendo que me interesa esta carrera laboral absurda, esta seguidilla de disfraces que solo exhiben lo patética que me estoy volviendo. No quiero sentirme tan miserable, pero la satisfacción nunca aparece. Ni una brizna. Me pregunto, más de una vez, cómo hace Vinicio. Qué se le cruza por la mente, si realmente piensa o solo esquiva. A veces me acuerdo de cuando vivía con Leo. Nos llevábamos bien, nos reíamos mucho, y él siempre parecía feliz. Hasta que empezó a rascarse la oreja. Todo el tiempo. En el mismo lugar. Se le armó un mazacote rojo, inflamado, vivo. Todas las emociones ahí, estancadas, pulsando. ¿ Será, entonces, que nada te preocupa, Vi? ¿ O solo sabés esconderlo? Pienso que ...

67. bar

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en el eco de mis muertes aún hay miedo Las peleas. No quiero que se hagan costumbre, que se vuelvan parte de las incomodidades cotiadanas. Es tan difícil amoldarse al otro, hacer de tu casa mi casa, de tu cuerpo mi hogar. Entregarte un espacio en el hueco de mi brazo que sea sólo para vos. Y los ruidos de afuera, de la gente que viene, del celular, las llamadas, las obligaciones, los amigos, aquellos que no conozco pero que tengo que. Qué difícl es.  Pienso en vos y veo tus ojos mirándome desde atrás de la barra. Tu gorro de lana, las pecas, esa cicatriz debajo del ojo. Y tu mirada. Las manos sobre la taza azúl. Darme vuelta y verte ya marchando, saludando desde lejos. O peor, no verte, que no estés y que con esa decepción tenga que seguir con el resto del día.   Me gusta enredarme en vos por la noche, ya no concibo otra forma de dormir. Cuando pensé que no iba a volver a querer así te sentaste a tomar un café.  Por favor, entendé mi miedo desesperado que cada día es...