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37. victimaria

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don't, don't that's what you say Tomé hasta no dar más cuando me dejaste sola en el bar. Esta vez los dedos se deslizan sobre las teclas porque es la frustración acumulada durante tantos meses la que me impulsa a escribir. La frustación que quise tapar con tus migajas. No te entiendo. Hice de todo, y aún así no te entiendo. No entiendo por qué tu respuesta es levantarte de la silla y dejarme sola. No entiendo por qué carajo sólo hablas de tu medicación.  Mentira.  Sí lo entiendo. Lo usas para cubrirte, la culpa de todo la tiene la falta de lamotrigina o sino la sertralina o el topiramato, que es nuevo. Tenes un vademecum entero de excusas. Sos vos. Son tus palabras, tus gestos que me expulsan, tu desden hacia mi que se expresa con tus ojos abiertos en pavor.    El topiramato no te hace de esta manera porque ya eras así antes. Siempre creyendo que te estoy atacando, que estoy forzando la situación para llevarte a un extremo cuando sólo te pregunto por qué carajo me mi...

36. porno

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and in her eyes you see nothing no sing of love behind the tears cry for no one a love that should have lasted years Esto no se siente bien. No dejo de oír esa voz persistente, áspera y conocida en mi cabeza:  “Esto está mal y lo sabés.” Y es cierto, no sé qué hacer. Amor, también pienso en huir. También fantaseo con el final, con un corte limpio, con dejar de fingir que vamos a durar. A veces me sorprendo esperándote. Esperando una caricia que no llega, una sonrisa suave, un gesto mínimo. Que me mires sin fastidio. Pero sos un pájaro desconfiado, picoteando mi mano abierta. No sé qué sentir. No sé cómo nombrar esta inquietud que me carcome.  La pornografía. Las fotos antiguas. Tu ex tan presente, como un eco que no se apaga. Me siento en jaque, atrapada entre el amor y la humillación. Me siento una imbécil, cualquiera ya te habría dado la espalda. Pero yo sigo acá, hundiéndome con vos en esta tristeza que ya no distin...

35. 03:06 a.m.

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you and i have memories longer than the road that stretches out ahead Me desperté con el sabor de tus palabras. No, no fue anoche. Fue de madrugada, cuando estoy más frágil, más vulnerable, menos preparada para los golpes. Me desperté con el recuerdo de tu mirada fija, dura, y esa frase tuya dicha con la frialdad con la que aprendiste a no temblar:  “Tengo que pensar si quiero estar con vos.” Eso dijiste. Una oración lisa, sin grietas por donde pudiera filtrarse un consuelo. No hay mucho trasfondo, por más que ahora quieras dárselo. Por más que intentes remendar lo que ya dijiste. Y aunque entiendo tu dolor, aunque me repito que no puedo enojarme porque te sientas así, la verdad es que me enojo. Y me duele. Me duele como el fuego sobre la piel. Después de todo este tiempo, después de los días compartidos, de la vida entrelazada, se siente como si me abrieras el pecho con una frase. Como si me arrastraras hast...

34. camino

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 you left me standing here, a long, long time ago Sé que tengo rasgos oscuros. Una sombra. Lo sé. No siempre obro bien. Hay partes de mí que me dan miedo.  Y odio esa vergüenza que llega con el alcohol, aunque sería injusto negar que he mejorado. Pero aun así, el sentimiento persiste. Como un eco, como una herida que no cierra del todo. No quiero convertirme en alguien que no reconozca. No quiero ser ese tipo de persona en la que podría llegar a transformarme si no cambio de rumbo. Quiero ser más amable. Quiero estar en balance. No deseo que lo malo salga disparado hacia los otros, pero tampoco quiero que se quede adentro, pudriéndome el espíritu en silencio. Hace unos días escuché algo: soltar la esperanza.  Ver la vida con otros lentes. Lo intento. Todavía me cuesta. Pero eso intento. D.

33. ofensas

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i waited for something  and something died, so i waited for nothing and nothing arrived. Quiero que me pidas que me quede. Que me pidas que permanezca a tu lado. Que me pidas que viva. Te estoy perdiendo cada día un poco más. Y no hay nada poético en la forma en que sucedió. Nos lanzamos las ofensas como piedras, cuando todavía no habíamos terminado de sangrar. Meto la mano en tus heridas esperando que seas vos quien me cure a mí. Quiero verte otra vez, apoyado en la barra de alguna fiesta trasnochada, y que me sonrías cuando te sonrío. Odio llorar y que al caer las lágrimas vos no estés cerca, sino del otro lado de la cama, con la mirada perdida. Sabiendo que no queda nada entre nosotros, pero con miedo de decirlo. Quiero que me hables como si nunca me hubieras conocido. Con esa alegría liviana que se tiene cuando el otro no duele. Me gustaría que seas feliz.  Pero vos nunca saliste del mar de tu tristeza. Y quizás ...

32. vidas

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pero en verdad no sabemos cómo mueren los solitarios   Morirme. La idea me da cierta tranquilidad. Siento que esta vida está arruinada, como si la hubiese manchado sin querer. En mi cabeza habito otras vidas, una y otra vez. Me quedaría boca arriba, nombrando estrellas hasta perder la cuenta, rozando el pasto con la yema de los dedos, escuchando las voces del universo antes de cerrar los ojos. Él me duele. Me duele hasta la médula. ¿Cómo es posible amar con tanta intensidad y, al mismo tiempo, sufrir así? Ningún dios debería permitirlo. Ni siquiera uno ausente. No puedo arreglar la desdicha de mi madre. Sé que no me corresponde, pero su dolor se me instala en el pecho como una piedra. Y desde ahí me arrastra hasta los dolores de mi infancia, esos que aprendí a silenciar demasiado temprano. Gloomy Sunday. Una y otra vez. Versiones distintas de la misma herida. ¿Será cierto lo que dicen? Voy a enloquecer bajo este cielo. D.

31. mediaciones

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No estoy haciéndome la víctima, Luisa: es solo para decirte que yo tampoco me he quedado quieto, ojalá hubiera podido. Si hubiera sido por mí, sí me habría quedado quieto, pero no ha sido posible, y todos los cambios que he sufrido han sido vuelcos terribles, que me han arrojado literalmente a otra vida, y luego a otra, y a otra, vidas a las que he tenido que adaptarme brutalmente, sin mediaciones.   Comencé a escribir esta entrada dos meses atrás y nunca pude terminarla. Todavía mantengo cierta estaticidad frente al teclado, pasaron demasiadas cosas en tan poco tiempo que el peso que llevo en el pecho se traslada a mis manos. Más de una vez me quedé mirando la pantalla sin saber cómo continuar. No puedo volver a evocar el miedo que sentía meses atrás, cuando todo parecía tan desesperante. Paso mis días entre clonazepam y risperidona por lo que ni siquiera mi tristeza puede llenar espacio alguno. Pensé en morirme demasiadas veces, pero creo que jamás llegaría tan lejos como para ha...

30. esfuerzo

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it weighs heavier on one's heart i could tell right from the start that sweet ones are hard to come across. Hace rato que no escribo acá, cada tanto hago un par de notas en una libreta que tengo, para descargar, pero no siempre me alcanza. Fueron meses difíciles para mi. Cambié de medicación psiquiátrica un par de veces y en ocaciones llegué a creer que la cabeza no me daba para más. Me ahogué más de una vez.   Quisiera hablar de mamá, de Leo G., del gato, de los llantos y del miedo, pero me quedo con los dedos sobre el teclado sin saber cómo seguir. Estoy cansada, aunque ya no tanto, ahora las cosas son un poco menos difíciles. Me anoté a unos cursos, estoy haciendo un poco de ejercicio, retomé mis lecturas y volví a subir fotos. En general estoy durmiendo bien. No quiero irme de donde estoy hoy, quiero sostener tu mano toda mi vida. Me esfuerzo, aunque hayan días en donde no quiera levantarme. D.

29. mirada

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today is another day to find you  Recuerdo la mirada de Rocky la primera vez que lo dejamos solo. Lo habíamos encontrado un viernes por lo que todo el fin de semana la presencia de mamá y la mía fue permanente, pero llegado el lunes debíamos partir y pude observar bajo el marco de la puerta esos ojos, negros y brillantes, que me escudriñaban, confundidos. Cómo corrió hacia nosotras cuando entendió que lo dejábamos. El ruido de sus patas repiqueteando contra la baldosa. Pensé en esto, amor mío, mientras te observé desde la cama. Quisiera por lo menos poder dormir en tu ausencia, ser indiferente a los pensamientos que me dominan y me quitan el aire. En cambio, te espero.  — ¿Hay algo que pueda hacer por vos? —me preguntas al tropezarte con mi silencio.  — Liberarme.  Contengo la respiración cada vez que estas por decirme algo y oculto mi decepción cuando las palabras hermosas que podes formular no salen de tus labios. Tu incapacidad para amarme guía el yugo de mi trist...

28. Freire

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  hace tanto frío que no puedo más que arder Tengo veintiséis años, soy mujer, mido un metro setenta y peso sesenta y cinco kilos. No salgo bien en las fotos que me toman pero creo ser bien parecida cuando me pinto los ojos. Tengo una enfermedad crónica que me lastima el útero. Llevo en mi haber tres laparoscopías y dos cirugías de columna que me cayeron de arriba pero que por lo menos me acercaron más a vos porque ahora llevamos la misma herida. Te estoy escribiendo desde dentro de un cuerpo que un día fue tuyo. Lo que quiere decir que te estoy escribiendo como hija.  Escribo para volver, mamá, creo habértelo comentado alguna vez. Para volver a verte entrar al departamento de Freire y celebrar tu llegada junto a Tobi porque ese era el mejor momento de mi día.  O para buscarte entre la multitud de padres al finalizar una obra escolar y caminar con seguridad porque sabía que te iba a encontrar entre el tumulto de gente. Sabía que estabas ahí extendiendo tus brazos, no habí...